Es el italiano Giuseppe Tartini (1692-1770) quien escribe el parrafo anterior. Un sueño es un sueño. Podemos recordarlo, sentirlo, pero se deshace en nuestros pensamientos mientras lo hacemos. La transcripción de lo que escuchó tocar al propio Diablo se le escapa cuando más cerca de ella cree estar. Lo intenta en vano. Crece la desesperación, desea romper el violín...
Parece que Tartini era singularmente exigente consigo mismo. Una leyenda cuenta que al escuchar al violinista Francesco Maria Veracini en 1712 en Venecia, huyó a encerrarse en un cuarto a practicar. Tal fue la impresión que le causó Veracini.
Asimismo, había aprendido a tocar el violín mucho antes, pero también en una reclusión: tras una acusación de abducción por casarse con Elisabetta Premazore (pues era la favorita del poderoso Cardenal Cornaro) se encerró para escapar de la justicia en el Convento de San Francisco en Asís. Estancia que aprovechó para aprender a tocar el violín.
Indudablemente, un estudiante que tenía tanto ahínco en su formación consiguió ser un gran y reconocido violinista, compositor y pedagogo.
Queda para la leyenda el dilema: ¿Fue verdaderamente el Diablo o un simple sueño?
Si quieren pueden hacerse su propia opinión escuchando la Sonata en Sol Menor Opus 1 nº 4, conocida como "La sonata del Diablo" o "El trino del Diablo":
Intérprete: Itzhak Perlman. Parte 1
Parte 2
- http://es.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Tartini
- http://hhh.lawaloca.com/node/16610
- http://www.opusmusica.com/030/trill.html
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